Una fe solidaria en medio de la pandemia

 Una fe solidaria en medio de la pandemia

Una llamativa y controversial manifestación se dio en Estados Unidos cuando cientos de personas protestaron contra las medidas de cuarentena decretadas por autoridades locales para frenar la rápida expansión del Covid-19. Entre ellos, varios cristianos. Por eso, nos preguntamos si así es posible presentar una fe solidaria en medio de la pandemia.

En medio de la actual pandemia que azota al mundo, hace unas semanas ocurrió un hecho insólito en Pensilvania, Estados Unidos. Un grupo de personas se manifestó con cartel en mano en contra de las medidas de confinamiento decretada por las autoridades locales.

La tensión social ha aumentado en variados lugares debido a los crecientes problemas de salud mental que están viviendo las millones de personas confinadas. A su vez, el inevitable cierre de negocios y pérdida de empleos ha hecho que muchos pongan sobre la mesa la protección de la economía. Hasta ahí, podríamos decir que aparecen variadas opiniones y posiciones que, compartidas o no, tienen algún punto de vista razonable. El problema viene, como tantas veces, cuando interviene la religión.

Una manifestación contradictoria

La contradicción aparece al revisar algunos carteles que se dejaron ver y que fueron rápidamente difundidos en medios de comunicación y redes sociales. Estas manifestaciones llamaron la atención pidiendo volver a abrir las iglesias en medio del crítico estado de salud pública viven varios países. Un contexto que, por lo demás, parece estar afectando con especial severidad a la población más desfavorecida económicamente y a la tercera edad.

Manifestación de cristianos contra las medidas de cuarentena
Twitter

Es cierto que, en apariencia, este desconocido virus afectaría en menor cuantía al resto de la población. De acuerdo a lo recabado hasta ahora por los especialistas y, de acuerdo a las recomendaciones de las autoridades, las personas de mayor edad o que tienen enfermedades crónicas a la base son quienes corren mayor riesgo de agravarse al contraer el virus, mientras que las personas jóvenes con un buen estado de salud tienen las mismas posibilidades de enfermarse, pero, eventualmente, no tendrían síntomas de mayor gravedad. Este parece ser el razonamiento a la base de personas que extrañan demasiado estar en sus templos.

¿Extrañando templos o amando a la gente?

Y es que hay quienes prefieren no ver coartada su libertad de profesar su fe en un templo físico. Y lo que están demostrando sus acciones es que poco les importa si terminan siendo un vector de contaminación para otros más vulnerables. Así, lo que apena de estas manifestaciones es que la propia fe se anteponga a la vida de los demás. ¿Cómo estas personas pretenden transmitir el amor de Dios, menospreciando el bienestar de otros? ¿Es coherente esta forma de creer?

Manifestación de cristianos contra las medidas de cuarentena
Instagram

Para comprender este punto de vista, podríamos empatizar con el sentimiento de muchos cristianos que están acostumbrados a la hermandad y confraternidad de las iglesias y, por tanto, extrañan volver a su templo. Sin embargo, entre los grandes desafíos que han enfrentado los cristianos en los últimos años, hay uno en particular del cual no han salido bien parados: el mostrar su fe de manera consistente con su actuar.

Los mayores avances en el acceso a educación y a contenido cultural hacen que la sociedad actual manifieste un modo de pensar más crítico y complejo. Y en ese escrutinio público, estos mensajes pueden ser leídos como una forma egoísta de vivir y una excusa para no acercarse a una Iglesia. Por eso, surge en este contexto el desafío de mostrar una fe solidaria en medio de la pandemia.

Una fe solidaria

Y sí, tienen razón quienes esgriman que la búsqueda de excusas para no creer, no puede marcar la pauta de un cristiano. Sin embargo, Dios sí debiera marcar nuestra forma de actuar y comportarnos, ¿no? Porque al final, Dios es amor, se supone. Porque el mismo Jesús dijo que lo que hagamos hacia alguien más desvalido, es como si lo hiciésemos a él mismo. Y porque Santiago ya advertía esta inconsistencia de una fe muerta, cuando las acciones muestran menosprecio hacia quien necesita una ayuda.

Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tiene con qué vestirse y carece del alimento diario, y uno de ustedes le dice: «Que le vaya bien; abríguese y coma hasta saciarse», pero no le da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.

Santiago 2:14-17
La fe y el amor en las escrituras
Pixabay

En consecuencia, el acto más coherente de una fe viva es quedarnos en casa y cuidar a otros, aun cuando no sean nuestra familia. Vamos, un acto de fe verdadera es cuidar incluso a quienes siguen siendo ateos. Porque el amor incondicional de Dios debe seguir transmitiéndose en cada paso y en cada decisión de nuestras vidas. No dejemos lugar al egoísmo: la fe viva parte desde la coherencia y consistencia. Y hoy más que nunca, un mundo lleno de temores y dudas necesita ver reflejada en nuestras vidas esa muestra de amor verdadero. No olvidemos que el mundo nos está escuchando, pero también nos está mirando. Porque más importante que tu amor por un templo debe ser tu amor por quienes necesitan amor. Por eso, es posible tener una fe solidaria en medio de la pandemia. Todo está en que te atrevas a liberar tu fe.

Puedes encontrar más reflexiones como esta, aquí.

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